Causas de la Angina de pecho y su tratamiento

Concepto Angina de pecho.

El corazón se nutre por sus propias arterias, que reciben el nombre de arterias coronarias. Cuando la circulación en ellas es insuficiente para llevar la cantidad necesaria de oxígeno para el buen funcionamiento del corazón, se produce una insuficiencia coronaria, la cual puede ser temporal, engendrando la angina de pecho; o puede ser permanente, en cuyo caso origina el llamado infarto del miocardio.
Así, pues, la angina de pecho es una insuficiencia aguda de la circulación coronaria de carácter pasajero.

Causas.

La insuficiencia de la llegada de oxígeno al corazón, puede ser debida a tres motivos:

  1. Por disminución de la cantidad de sangre que llega a las arterias coronarias, como sucede en el caso de enfermedades de estas arterias, especialmente arterioesclerosis: noventa por ciento de las anginas de pecho. También puede estar originada por inflamaciones de la aorta; o bien por fallos circulatorios periféricos: estados de «shock» o de colapso, en que llega mucho menos sangre al corazón.
  2. Por mala calidad de la sangre, como en los casos de las anemias intensas,- o por falta de oxígeno en las alturas; aviación, alpinismo.
  3. Por exceso de demandas cardíacas, como tiene lugar en el caso de la llamada taquicardia paroxística, o en el hipertiroidismo, o cuando hay hipertrofia cardíaca.

Actuando cualquiera de las causas que acabamos de citar como factores predisponentes, si se añade además una causa determinante tal como un sobreesfuerzo o una emoción, puede sobrevenir un cierre inmediato: espasmo de las arterias coronarias, lo cual da lugar al típico ataque de angina de pecho.

Cuadro clínico.

El ataque de angina de pecho es muy característico. Empieza súbitamente después de un esfuerzo, un enfriamiento o una emoción, con un dolor intensísimo, súbito, en la zona cardíaca, que inmoviliza al enfermo en la posición en que le haya, que dura poco tiempo (segundos a minutos) y que da al paciente la sensación angustiosa de que va a morir. Dicho dolor puede quedar localizado en el pecho, pero casi siempre se irradia hacia el cuello y el brazo, sobre todo el izquierdo, descendiendo en algunos casos incluso hasta los dedos. El enfermo queda inmóvil, alterado. Respira superficialmente, pálido, cubierto de sudor, aguardando el final del ataque que puede ser la muerte. Y cuando ésta no ocurre, al cabo de unos minutos, y el enfermo sale de la crisis, se recupera muy lentamente. Queda abatido y desmoralizado.

Tratamiento de la angina de pecho.

Lo que urge, en la crisis de angina de pecho, es avisar al cardiólogo y en lo posible, mientras tanto calmar el dolor. Para ello, el profano podrá recomendar al enfermo reposo absoluto, en cama. Aplicarle compresas calientes en la región cardíaca, y darle baños calientes de manos.

El médico empleará vasodilatadores; los nitritos, antes tan empleados, se han restringido ahora porque al disminuir la presión, reducen el aflujo de sangre coronaria, lo cual podría provocar una trombosis.

La eficacia terapéutica se apoya especialmente en el empleo de anticoagulantes (heparina, dicumarol), antiespasmódicos (papaverina), tranquilizantes y administración de oxígeno. Las inyecciones hipertónicas de glucosa por vía intravenosa y la vitamina B’ son útiles.